Salud de suelos

El suelo es la base de la producción en todo el planeta, y, un suelo saludable es aquel el cual se forma por un balance en cuanto a la cantidad de aire, agua y materia orgánica para que los microorganismos puedan vivir y las plantas puedan crecer (un suelo saludable es como una persona sana).

 

Qué es la degradación del suelo

La degradación del suelo es un fenómeno por el cual el suelo de un determinado lugar pierde algunas de sus propiedades más importantes, lo que se traduce en una disminución de su capacidad para brindar servicios ecosistémicos y otro tipo de servicios. El suelo es la primera capa que nos encontramos en la superficie terrestre. Se divide en capas llamadas horizontes, siendo el primero de ellos una capa rica en materia orgánica, la segunda una capa caracterizada por los lixiviados caen, y una tercera en transición hacia la roca madre. Los suelos son estructuras dinámicas que están en constante formación y degradación. Aunque es una capa extremadamente delgada en términos geológicos, el suelo tiene una gran importancia para la vida, ya que es donde se asientan una gran parte de las especies vegetales, se dan la mayoría de procesos de conversión de materia orgánica en inorgánica y viven multitud de especies animales, hongos y bacterias. Además, los suelos son imprescindibles para la agricultura o la ganadería.

La degradación del suelo es una de las problemáticas ambientales más graves y más extendidas a escala global. Todos los suelos del mundo han sufrido transformaciones debido a la acción antrópica o del hombre, lo que ha disminuido su calidad y su capacidad de brindar servicios, tanto a nosotros como a los ecosistemas.

 

Causas de la degradación del suelo:

Tala, agricultura extensiva y sobrepastoreo

La tala, la agricultura extensiva (directamente relacionada con la tala en muchos casos) y el sobrepastoreo contribuyen a la eliminación de la cubierta vegetal, cuyas raíces previenen la erosión del suelo. Puede afectar a grandes extensiones. El monocultivo sin rotación degrada el suelo por agotamiento de alguno de los nutrientes. Se agravan con los incendios forestales.

 

Gestión de residuos y vertidos

Cuando se produce una gestión de residuos y de vertidos deficiente, estos componentes acaban en los suelos, dando lugar a contaminación. Son especialmente perjudiciales los vertidos, ya que al ser líquidos se propagan rápidamente y en grandes extensiones de terreno. Los residuos como los metales pesados son muy difíciles de eliminar. Además, pueden dar paso a otros problemas, por ejemplo, los fragmentos de vidrio en climas áridos aumentan el riesgo de incendios.

 

Incendios y sobreexplotación de recursos hídricos

En zonas donde la vegetación no es xerófila ni pirófila, la falta de agua provoca la muerte de las especies que dan origen al horizonte superficial del suelo, empobreciéndolo, e igual contribuyen a la erosión.

 

Gestión del territorio

El daño de gestión del territorio dependerá en gran medida de las características concretas del territorio. Por ejemplo, las grandes presas evitan la distribución de limos y arcillas con alto contenido orgánico en zonas adyacentes al río y modifican el perfil hídrico del territorio.

 

Efectos de la degradación de suelos

Deterioro de la salud humana

La condición del suelo en muchos países es tan mala que los niveles de nutrición están bajando de manera desastrosa. En todo mundo, los médicos le están diciendo a la gente que cambie la carne por dietas vegetarianas. Si la fuerza del suelo disminuye, nuestros cuerpos se debilitarán, no solo en términos de nutrición, sino de una manera muy fundamental. Si la fuerza del suelo disminuye, nuestros cuerpos se debilitarán, no solo en términos de alimentación, sino de una manera muy fundamental. Esto significa que la próxima generación que produzcamos será menos que nosotros. Nuestra próxima generación debería ser mejor que nosotros. Si son peores que nosotros, entonces hemos hecho algo fundamentalmente mal.

 

Disminución de la materia orgánica del suelo

El 87 % de la vida del planeta, incluyéndonos a nosotros y a una multitud de microbios, gusanos, pájaros, animales y árboles, vivimos en aproximadamente un metro de capa superior de suelo. Ese es el promedio de capa superior de suelo que hay en el planeta. Pero el nivel de degradación que ha ocurrido en los últimos 70 años es aterrador. La cantidad de biomasa en el suelo se ha reducido en un 80 % en los últimos 50 años. Si seguimos así, se prevé que, para finales de este siglo, el 80 % de insectos y gusanos habrá desaparecido. Si todos los insectos mueren, toda la vida en este planeta terminará en unos pocos años. Si todos los gusanos mueren, solo tendremos unos pocos meses antes de que todo termine. Si todos los microbios mueren hoy, todo terminará mañana. Lo que nos mantiene vivos es la vida microbiana en todos los niveles. El contenido orgánico del suelo está bajando a un ritmo alarmante porque tenemos un sentido artificial sobre el planeta. Si este suelo tiene que ser rico, necesita material orgánico que solo puede ocurrir con los desechos animales y la hojarasca de los árboles. Si todos los seres humanos desaparecen mañana, el planeta se volverá súper rico ecológicamente en 10 años.

 

Inundaciones y sequías

Cuando el agua de lluvia cae al suelo, debería filtrarse por los suelos e ir a los acuíferos; pero, debido a que hemos quitado los árboles, simplemente fluye sobre la superficie, erosionando el suelo y creando una inundación. Esto ocurre simplemente porque todo es terreno abierto, no hay árboles, entonces no hay suficiente actividad orgánica en el suelo para absorber el agua y si el agua se filtra, los pozos, estanques y ríos tendrán agua, si no se retiene el agua de lluvia, es inevitable que ocurra una sequía al cabo de un tiempo. El suelo es la represa más grande del planeta. Si está en las condiciones adecuadas, el suelo puede contener un 800 % más de agua que todos los ríos juntos, pero, a medida que disminuye el valor orgánico en el suelo, también disminuye su capacidad para retener agua.

 

La degradación física se refiere: a todos aquellos procesos que resultan en cambios adversos que puedan afectar las condiciones y propiedades físicas de los suelos. Casi todos los procesos causantes de degradación física están muy relacionados entre sí y conllevan a una reducción de la porosidad, y en consecuencia a un deterioro de las relaciones aire-agua en el suelo.

 

La degradación química es un proceso que modifica las propiedades químicas del suelo, esta modificación degradativa siempre lleva consigo un empeoramiento de las citadas propiedades. La modificación de las propiedades químicas implica una modificación en la composición química del suelo. Esta modificación puede producirse por la presencia de sustancias extrañas a los componentes habituales del suelo, o por una modificación en la concentración de las mismas cuando éstas son habituales.

El primer caso suele deberse a la adición de sustancias extrañas al suelo, lo que constituye un caso claro de contaminación. En el segundo caso las modificaciones se deberían al uso normal del suelo, es muy difícil separar ambas situaciones, si bien lo haremos solo a efectos didácticos para facilitar la separación del análisis de cada proceso degradativo.

Dos situaciones que provocan una degradación por el uso del suelo son: Salinización y pérdida de materia orgánica.

 

La degradación biológica del suelo consiste en la pérdida de materia orgánica por disminución de aportes vegetales y por el aumento de la tasa de mineralización. Esto es consecuencia principalmente de la erosión hídrica , los malos manejos de la agricultura, el sobrepastoreo y la deforestación.

 

 

GCS L3 Degradación química. (unex.es)

https://www.eweb.unex.es/eweb/edafo/GCSP/GCSL3DegQim.htm

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